sábado, 19 de noviembre de 2011

Sólo quiero aire


Desde hace una semana que grabamos un par de cuentos sufíes y no los había subido pues tenía ganas de editarlos y de hecho realicé varias pruebas, pero los resultados no fueron satisfactorios y es que la calidad del video siendo 3gp, osea de celular, no dio para más. Al principio estaba muy emocionado, pues en la vista previa del software que estaba utilizando, se veía muy bien, pero a la hora de exportarlo el resultado final era distinto. En fin, que no me he quedado con las ganas de subirlo al tubo aunque fuera la versión sin editar. Quizá más adelante logro adquirir una buena cámara y entonces sí jugaré con la edición.

Con respecto al cuento, bueno pues escuchen:



Solo quiero aire


(cuento sufi)


Un joven fue a ver a un sabio maestro y le preguntó:


-Señor, ¿qué debo hacer para conseguir lo que yo quiero?.


El sabio no contestó. El joven después de repetir su pregunta varias
veces con el mismo resultado se marchó y volvió al día siguiente con la
misma demanda. No obtuvo ninguna respuesta y entonces volvió por
tercera vez y repitió su pregunta:


-¿Qué debo hacer para conseguir lo que yo quiero?


El sabio le dijo:


-Ven conmigo.


Y se dirigieron a un río cercano. Entró en el agua llevando al joven de la
mano y cuando alcanzaron cierta profundidad el sabio se apoyó en los
hombros del joven y lo sumergió en el agua y pese a los esfuerzos del
joven por desasirse de él, allí lo mantuvo. Al fin lo dejó salir y el joven
respiró recuperando su aliento. Entonces preguntó el sabio:


-Cuando estabas bajo el agua, ¿qué era lo que más deseabas?


Sin vacilar contestó el joven:


-Aire, quería aire.


-¿No hubieras preferido mejor riquezas, comodidad, placeres, poder o
amor?


–No, señor, deseaba aire, necesitaba aire y solo aire -fue su inmediata
respuesta.


-Entonces -contestó el sabio-, para conseguir lo que tú quieres debes
quererlo con la misma intensidad que querías el aire, debes luchar por
ello y excluir todo lo demás. Debe ser tu única aspiración día y noche. Si
tienes ese fervor, conseguirás sin duda lo que quieres.


El descuido


Martín Buber


Cuentan:


El rabí Elimelekl estaba cenando con sus discípulos. El criado le trajo un
plato de sopa. El rabí lo volvió y la sopa se derramó sobre la mesa. El joven
Mendel, que sería rabí de Rimanov, exclamó:


-Rabí, ¿qué has hecho? Nos mandarán a todos a la cárcel.


Los otros discípulos sonrieron y se hubieran reído abiertamente, pero la
presencia del maestro los contuvo. Éste, sin embargo, no sonrió. Movió
afirmativamente la cabeza y dijo a Mendel:


-No temas, hijo mío.




Algún tiempo después se supo que en aquel día un edicto dirigido contra los
judíos de todo el país había sido presentado al emperador para que lo
firmara. Repetidas veces el emperador había tomado la pluma, pero algo
siempre lo interrumpía. Finalmente firmó. Extendió la mano hacia la arena de
secar, pero tomó por error el tintero y lo volcó sobre el papel. Entonces lo
rompió y prohibió que se lo trajeran de nuevo.


FIN


Historia de zorros


Niu Chiao


Wang vio dos zorros parados en las patas traseras y apoyados contra un
árbol. Uno de ellos tenía una hoja de papel en la mano y se reían como
compartiendo una broma.


Trató de espantarlos, pero se mantuvieron firmes y él disparó contra el del
papel; lo hirió en el ojo y se llevó el papel. En la posada, refirió su aventura a
los otros huéspedes. Mientras estaba hablando, entró un señor que tenía un
ojo lastimado. Escuchó con interés el cuento de Wang y pidió que le
mostraran el papel. Wang ya iba a mostrárselo, cuando el posadero notó que
el recién venido tenía cola.


-¡Es un zorro! -exclamó, y en el acto el señor se convirtió en un zorro y huyó.


Los zorros intentaron repetidas veces recuperar el papel, que estaba cubierto
de caracteres ininteligibles; pero fracasaron. Wang resolvió volver a su casa.
En el camino se encontró con toda su familia, que se dirigía a la capital.
Declararon que él les había ordenado ese viaje, y su madre le mostró la
carta en que le pedía que vendiera todas las propiedades y se juntara con él
en la capital. Wang examinó la carta y vio que era una hoja en blanco.
Aunque ya no tenían techo que los cobijara, Wang ordenó:


-Regresemos.


Un día apareció un hermano menor que todos habían tenido por muerto.
Preguntó por las desgracias de la familia y Wang le refirió toda la historia.


-Ah -dijo el hermano, cuando Wang llegó a su aventura con los zorros- ahí
está la raíz de todo el mal.


Wang mostró el documento. Arrancándoselo, su hermano lo guardó con
apuro.


-Al fin he recobrado lo que buscaba -exclamó y, convirtiéndose en zorro, se
fue.


FIN


La tela de Penélope o quién engaña a quién


Augusto Monterroso


Hace muchos años vivía en Grecia un hombre llamado Ulises (quien a pesar
de ser bastante sabio era muy astuto), casado con Penélope, mujer bella y
singularmente dotada cuyo único defecto era su desmedida afición a tejer,
costumbre gracias a la cual pudo pasar sola largas temporadas.


Dice la leyenda que en cada ocasión en que Ulises con su astucia observaba
que a pesar de sus prohibiciones ella se disponía una vez más a iniciar uno
de sus interminables tejidos, se le podía ver por las noches preparando a
hurtadillas sus botas y una buena barca, hasta que sin decirle nada se iba a
recorrer el mundo y a buscarse a sí mismo.


De esta manera ella conseguía mantenerlo alejado mientras coqueteaba con
sus pretendientes, haciéndoles creer que tejía mientras Ulises viajaba y no
que Ulises viajaba mientras ella tejía, como pudo haber imaginado Homero,
que, como se sabe, a veces dormía y no se daba cuenta de nada.


FIN





Saludos letransfusionados y alucinados. ;)

martes, 11 de octubre de 2011

Leyenda sobre el ajedrez


Ajedrez

«AI principio del siglo V. de la era cristiana había en las Indias un príncipe poderosísimo, cuyos dominios estaban situados a las orillas del Ganges; el cual había tomado el fastuoso titulo de “Rey de las Indias”. Su padre había obligado a un gran número de soberanos a que le pagasen tributo y se sometiesen a su imperio. El joven monarca se olvidó bien pronto de que los reyes deben ser padres de sus pueblos: que el amor de los vasallos a sus rayes es el único apoyo sólido del trono, que solo este amor puede unir verdaderamente a los pueblos con el príncipe que los gobierna, y de quien hacen toda la fuerza y el poder: que un rey sin vasallos no tendrá mas que un titulo vano, ni logrará ventaja alguna sobre los demás hombres. Los brahmanes y rajales, esto es, ciertos filósofos, y los grandes representaron todas estas cosas al “Rey de las Indias”; pero embriagado con la idea de su grandeza, que contemplaba eterna, despreció sus sabias representaciones. Habiendo continuado estas y las quejas se dio por ofendido, y para vengar su autoridad, que creyó despreciada por los que se atrevían a desaprobar su conducta, los hizo perecer entre tormentos. Este ejemplo atemorizó a todos los demás, y sellaron sus labios. El príncipe, abandonado a sí mismo, y lo que era aun mas peligroso para él y mas terrible para sus pueblos, entregado a los perniciosos consejos de los lisonjeros, se dejó llevar hasta los últimos excesos. Los pueblos, agobiados bajo el peso de una tiranía insoportable, acreditaron con extremo cuan odiosa les babia llegado a ser una autoridad que solo se empleaba en hacerlos infelices. Los príncipes tributarios, persuadidos a que, habiendo perdido el rey de las Indias el amor de sus pueblos, babia perdido todas sus fuerzas, se preparaban a sacudir el yugo y a llevar la guerra a sus estados. Entonces un brahman llamado Sisa, hijo de Daber, penetrado de las desgracias de su patria, intentó hacer al príncipe abrir los ojos a los funestos efectos que iba a producir su conducta; pero enseñado por el ejemplo de los que le habían precedido, conoció que su lección no seria útil sino tomándola el príncipe por sí propio sin advertir que la recibía de otro. Con este objeto inventó el juego del ajedrez, en que el rey, aunque es la principal de las piezas, no puede atacar ni aun defenderse de sus enemigos sin el auxilio de sus vasallos y de sus soldados. El nuevo juego se hizo célebre muy pronto; el Rey oyó hablar de él y quiso aprenderlo. El brahman Sisa fue escogido para ensenárselo, y con el pretexto de explicarle las reglas y de manifestarle con que arte era preciso emplear las otras piezas en defensa del rey, le hizo ver y gustar de las verdades que había reusado oír hasta entonces. El príncipe, nacido con un espíritu y sentimientos virtuosos que las máximas de los cortesanos no habían podido sofocar enteramente, se aplicó estas lecciones del filósofo, y comprendiendo que el amor de los pueblos a su rey hace toda su fuerza, mudó de conducta, y así previó las desgracias que le amenazaban; y sensible y reconocido dejó al brahman la elección de la recompensa: este pidió que se le diesen los granos de trigo que sumase el número de casas del tablero en esta forma ; uno por la primera, dos por la segunda, cuatro por la tercera, duplicando así por las demás hasta la 64. Admirado el rey de la cortedad aparente de la petición se la concedió al instante y sin examen; pero habiéndola calculado sus tesoreros, hallaron que se había obligado a una cosa, para cuya satisfacción no bastarían todos sus tesoros ni sus vastos estados. En efecto vieron que la suma de los granos de trigo debía avaluarse en 16,284 ciudades, de las cuales cada una tuviese 1024 graneros, que en cada uno de ellos hubiese 174,762 medidas, y en cada una de estas 52,768 granos. El filósofo se valió entonces de la ocasión para dar a entender al príncipe cuanto importa a los reyes estar con cuidado contra los que les rodean, y cuanto deben temer que se abuse de sus mejores intenciones.» 

Suplemento al Diccionario Histórico Enciclopédico Escrito por Vicente Joaquín Bastús y Carrera (Tremp, 1799 - Barcelona, 1873), escritor, cervantista, folclorista, paremiólogo y pedagogo español.



Leyenda de Sisa

En un reino de la antigua India, situado al noroeste de la India (seguramente en el actual Paquistán o Afganistán), había un poderoso brahmán, llamado Rai Bhalit, tan rico y rodeado de todos los placeres que de ninguno de ellos gozaba, ordenó a uno de sus sirvientes, llamado Sisa, que creara un juego capaz de entretenerle. Pasado algún tiempo Sisa presentó a su señor un juego que emulaba la guerra y que se jugaba en un tablero con sesenta y cuatro casillas, alternativamente blancas y negras dispuestas en ocho filas y ocho columnas, el ajedrez. El brahmán quedó tan encantado que le permitió escoger su recompensa. Sisa le dijo: —«Señor, soy hombre modesto, y me conformaría con que me paguéis un grano por el primer cuadrado, dos por el segundo, cuatro en el tercero, ocho en el cuarto, etc.». El brahmán, encantado por la modesta petición de Sisa accedió en seguida, pero su alegría pronto se trocaría en ira cuando se dio cuenta de que ni con todo el trigo de su país alcanzaría a pagar semejante suma. La cifra es:


Es decir, 18.446.744.073.709.551.615. Ante la imposibilidad de pagar tal suma el brahmán mandó matarle. 

Esta es una de las leyendas más conocidas del ajedrez. Sisa tenía un hijo llamado Shah, y de ahí derivó el nombre de su juego «shak» o axedrez, ajedrez.

Fuente:





viernes, 23 de septiembre de 2011

Cómo es Margot y El cuento de Margot

En el primer blog de Letransfusión que sigue en línea (pero que pronto será importado a este) en la entrada dedicada a "Reír llorando" (http://letransfusion.wordpress.com/2008/02/25/reir-llorando-garrick-juan-de-dios-peza/) de Juan De Dios Peza han hecho la siguiente consulta:

Raquel Gomez Torcida
hermoso poema, quisiera leer uno que trata sobre el y sus hijos en una jugueteria y su hija Margarita bondadosa resignada ninguna ambicion concibe si algo le dan lo recibe y si no no pide nada,asi termina el poema,mi difunto padre lo recitaba mucho en mi infancia,deseo si alguien lo tiene recibirlo,con mil amores y estare muy agradecida,espero por alguien que aprecie los valores de la formacion de la familia y como influyen los padres en ella.
Así que desde este ya no tan nuevo blog le mandamos la respuesta. Además gracias a esta búsqueda me encontré con otro poema que me ha encantado y seguramente lo estaré compartiendo en el vagón. No se diga más y disfrutemos de estas dos joyas de Juan De Dios Peza.

Cómo es Margot
Una comedia del día,
Sin llanto y con regocijos;
Personajes: yo y mis hijos...
Teatro: la juguetería.
Tengo, cual es de rigor,
Una niña a cada lado,
Y el varón está sentado
Encima del mostrador.
Hay enfrente dos hileras
De bebés con labios rojos,
Blancas frentes, negros ojos
Y doradas cabelleras. 
Rifles, tambores, cornetas.
Vajillas de lujo y gala,
Muebles, espejos de sala,
Armarios de dos pesetas. 
Locomotoras sin par,
Coches de cuerda andadores,
Barcos, peces de colores,
Ballenas, en fin, ¡la mar! 
-Quiero -la mayor me grita-
Aquel niño en esa cuna...
Aquel armario de luna,
Esa alfombra y la casita. 
-Y yo -agrega Juan- no quiero
Más que un fusil, un cañón,
Una pistola, un bastón,
Un sable, un cinto de cuero, 
Una lanza, una bandera,
Una coraza, una gola.
Aquella caramañola,
Mi kepi y mi cartuchera. 
Y prosigue la mayor:
-Pues yo quiero solamente
Esa lámpara, esa fuente,
Muebles para el comedor. 
Dos cuadros, cuatro cortinas.
Tres sartenes, un brasero,
Dos candiles, un plumero,
Un gallo con sus gallinas. 
Un ratón de cuerda, un gato,
Un... -¡Basta! ¿y tú, Margarita?
Callóse la pobrecita,
Miró todo largo rato; 
Y con palabras sinceras
Y natural regocijo,
Alzó su rostro y me dijo:
-¡Yo papá, lo que tú quieras! 
-No; di tu antojo, alma mía.
Y agregó, alzando las manos:
¡Ya pidieron mis hermanos
Toda la juguetería!... 
-¿Y no quieres nada? -No!
-Algo pide. -¿Y si estás pobre?
Lo que dejen, lo que sobre
Eso me lo llevo yo... 
-¡Pobrecita! ¡Pobrecita!
Dije, y la besé en la frente. ..
Y no exagero: realmente
Es asi mi Margarita. 
Bondadosa y resignada,
Ninguna ambición concibe:
Si algo le doy, lo recibe.
Y si no, no pide nada.
El Cuento De Margot 
Vamos, Margot, repíteme esa historia
que estabas refiriéndole a María,
ya vi que te la sabes de memoria
y debes enseñármela, hija mía.  
-La sé porque yo misma la compuse.
-¿Y así no me la dices? Anda, ingrata.
-¡Tengo compuestas diez! -¡Cómo! repuse,
¿Te has vuelto a los seis años literata?  
-¡No, literata no! pero hago cuentos...
-No temas que tal gusto te reproche.
-Al ver a mis hermanos tan contentos
yo les compongo un cuento en cada noche.  
-¿Y cómo dice el que contando estabas?
-Es muy triste, papá, ¿qué no lo oíste?
-Sólo oí que lloraban y llorabas.
-¡Ah! sí, todos lloramos; ¡es muy triste!  
Imagínate un niño abandonado
de grandes ojos de viveza llenos,
rubio, risueño, gordo y colorado
-Como mi hermano Juan, ni más ni menos.  
Figúrate una noche larga y fría,
de muda soledad, sin luz alguna,
y ese niño muriendo, en agonía,
encima de la acera, no en la cuna.  
-¿En las heladas lozas? -Sí, en la acera.
Es decir, en la calle... ¡Qué amargura!
-Hubo alguien que pasando lo creyera
un olvidado cesto de basura.  
Yo pasaba, lo vi, bajé mis brazos
queriendo darle maternal abrigo
y envuelto en un pañal hecho pedazos
lo alcé a mi pecho y lo llevé conmigo.  
Lloraba tanto y tanto el angelito
que ya estaban sus párpados muy rojos...
y a cada nueva queja, a cada grito
el alma me sacaba por los ojos.  
Me lo llevé a mi cama: entre plumones
lo hice dormir caliente y sosegado...
¡Cómo hubo en este mundo corazones
capaces de dejarlo abandonado!  
¡Ay! yo sé por mi libro de lectura
que estudio en mis mayores regocijos,
que ni los tigres en la selva oscura
dejan abandonados a sus hijos.  
¡Pobrecito! yo sé su mal profundo,
le curo como madre toda pena;
parece que este niño en este mundo
no es hijo de mujer sino de hiena.  
De mi colchón en el caliente hueco
duerme para que en lágrimas no estalle;
y llorando Margot, mostró el muñeco
que en cierta noche se encontró en la calle. 
Les dejo los enlaces donde encontré estos poemas:

http://www.los-poetas.com/l/peza1.htm

http://www.escolar.com/lecturas/poesia/poemas-10/como-es-margot.html

Saludos y espero pronto seguir con más actualizaciones.